—Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
Qué genial esa imagen, por dios, de dónde la sacaste? Muy identificatoria, che..
ResponderEliminarLamento decirlo, pero esas personas siempre están, es terrible por que siempre pasa al revés, cuando queremos que alguien se quede en nuestras vidas, ese alguien desaparece y cuando pasa esto, los molestos se quedan para siempre..es como una ley natural, no sé qué onda.