—Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
lunes, 5 de marzo de 2012
Solo podrán derribarnos, si dejamos que nos derriben. Solo podrán lastimarnos, a quienes se lo permitamos. Somos nuestros propios límites, y nuestros propios problemas. Todo empieza y termina en uno mismo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario