Un poco de más, un poco de menos
—Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Me desangro por los ojos y por las muñecas
no puedo hacer nada mejor que una historia hueca
tengo los dedos encallados en alambre de pua
quiero dormir por siempre, quiero morir por siempre.

1 comentario: