Un poco de más, un poco de menos
—Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.

lunes, 13 de febrero de 2012

Todavía corría por mis venas la adrenalina, una jornada de más, solamente eso. Para alguien más quizás significaría mucho más, pero en esos momentos una verdadera confesión sería el hecho de que ya no me sorprende nada. Mal llevada, pero costumbre al fin, remolinos de ideas que se zambuyen sin dejar rastros de haber pasado por ahí.
A veces es mejor olvidar lo que uno hace mal, a veces es mejor mirar hacia adelante, pero sin olvidar lo que pasó ahí atrás. Las marcas se llevan de por vida no solamente en una cicatriz visible, si no en una invisible, que no va a curar nunca, nunca va a sanar. Vamos a convivir con esto de por vida, porque hay cosas de las que no se vuelve, nunca más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario