Un poco de más, un poco de menos
—Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.

domingo, 23 de diciembre de 2012

La magia de la primera vez, del primer beso, del primer contacto, del primer todo nunca se repite. Decidi no estar mas de una vez con nadie, basta de decepciones!

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